Campo de San Francisco, Oviedo. Un inocente cartel parece conminar a los dueños de perros a recoger sus excrementos (los de los perros) ¿Pero de verdad dice eso? De vuelta a casa, busco entre mis viejas revistas un texto que leí hace años (revista Cacumen, agosto de 1983). Lo encuentro. Dice así:
…El concejal Trafford se opone al aviso propuesto para la entrada del Parque Sur: “Prohibido introducir perros en este parque si no van cogidos de la correa”. El concejal observa que esta ordenanza no prohibe al propietario soltar su perro una vez dentro del parque.
El Presidente (Coronel Vine): ¿Qué otra solución propondría usted, señor concejal?
Concejal Trafford: “Prohibidos en este parque todos los perros sin correa”.
Concejal Hogg: Me opongo, señor Presidente. La orden debe dirigirse a los dueños, no a los perros.
Concejal Trafford: Una bonita objección. Muy bien: “Prohibida en esta parque la presencia de propietarios de perros si no los llevan de la correa”.
Concejal Hogg: Me opongo, señor presidente. Hablando apropiadamente, eso me prohibiría, en mi calidad de propietario de perro, dejar mi perro en el patio de mi casa y pasear por el parque con mi mujer.
Concejal Trafford: Señor Presidente, propongo que nuestro legalista amigo redacte él mismo el aviso.
Concejal Hogg: Señor Presidente, puesto que el concejal Trafford considera tan difícil mejorar mi propia redacción original, acepto proponer otro texto: “No se admite en este parque a nadie que no lleve a su perro de la correa”.
Concejal Trafford: Protesto, señor Presidente. Hablando apropiadamente, ese aviso me prohibiría, como ciudadano que no tiene perro, pasear por el parque a menos que me compre antes un perro.
Concejal Hogg (algo acalorado): Bueno, es muy sencillo: “Hay que traer los perros atados a este parque”
Concejal Trafford: Protesto, señor Presidente. Eso es una orden a todo el pueblo para que traiga sus perros al parque.
El concejal Hogg interpone una observación por la cual es llamado al orden; tras haberla retirado, se dispone que no figure en el acta.
Presidente: concejal Trafford, el concejal Hogg lo ha intentado tres veces y usted sólo dos…
Concejal Trafford: “Todos los perros tienen que estar atados en este parque”
Presidente: Ya estoy viendo al concejal Hogg levantarse con razón para proponer otra enmienda. ¿Me permiten ustedes que me anticipe yo? “Todos los perros presentes en este parque tienen que estar atados”.
Se pasó a votación esta redacción y se aprobó por mayoría, con dos abstenciones.
Acta de la sesión de un concejo municipal inglés. Aparece en el libro “El mundo de las matemáticas” de James R. Newman (recogido en la citada revista).
Al día siguiente leo de nuevo el cartel del Parque: “Es obligatorio recoger excrementos”. Miro a mi alrededor con disimulo y me alejo apresuradamente, antes de que aparezca alguien ofreciéndome una bolsa de plástico o las hojas de un periódico.