¿Vale más una imagen que mil palabras?
Y si así fuera, ¿para qué querríamos éstas?

(Le moulin de l’óubli-Gilbert Garcin)
Captamos los significados de la imagen manejando conceptos rotulados lingüísticamente. Sólo con el lenguaje podemos circular de las apariencias de la imagen a los conceptos y las ideas. Y sólo por analogía podemos hablar, en el límite, de lenguaje fotográfico: como reproducción icónica, ilustración o resumen de los conceptos comunes.
En la fotografía conceptual (conceptista, podríamos decir) las imágenes captan ingeniosamente los conceptos, obviando las palabras, necesarias sin embargo para su discernimiento. Si los conceptos son “actos del entendimiento que expresan la correspondencia entre objetos” (Gracián), en estas imágenes la percepción del observador (el acto) le permite aprehender casi de inmediato la correspondencia entre los objetos (el concepto), lo que dice mucho en favor del fotógrafo. Pero sólo puede hacerlo por el común y previo entendimiento “verbal” acerca de esos mismos objetos. Son necesarias mil palabras (y aún más) para entender una sola imagen.

(Être maître de soi-Gilbert Garcin)
Aún así, y a pesar de todo, ¿vale más una imagen que mil palabras? En algún caso, sin duda: cuando debamos tratar con gente analfabeta. Quizá con imágenes podamos conseguir un atisbo de comprensión, un apaño, ya que usar las palabras puede resultar en ocasiones inútil, cuando no contraproducente o peligroso.
http://www.gilbert-garcin.com/chrono/photos/photo_1999_18.php